sábado, 14 de mayo de 2011

Un tranvía llamado progreso



En 1884,Bogotá, que para entonces era un pueblito de 84.000 habitantes implementa un sistema de transporte que sería definitivo para su transformación y su desarrollo como ciudad, basta con comparar un plano actual de la ciudad con el de las antiguas rutas del tranvía para darse cuenta que el sistema sirvió como eje para la urbanización de Bogotá. El tranvía fue testigo y promotor de una serie de cambios en el paisaje urbano de una ciudad que respiraba aires de progreso y esperaba dejar de ser el pueblo de las doce chozas.

El recorrido que hoy les propongo se hace a pie y es gratis como me gusta: Un séptimazo de día, desde la Plaza de Bolívar hasta lo que volverá a ser la 26, siguiendo una de las lineas que formó parte de los casi 60 km del sistema de tranvías de la ciudad. La idea no es detenerse en la Catedral, ni en el Museo del Oro, más bien es apreciar algunos lugares que se construyeron en tiempos del tranvía sobre este importante corredor, y que sobrevivieron al arrasador bogotazo.


Partiendo de la Casa del Florero y de ahí derecho por la Carrera Séptima, el primer edificio significativo que notarían sería el Palacio de las Comunicaciones, Edificio Manuel Murillo Toro, detrás del Palacio de Justicia. En este lugar quedó alguna vez el Convento de Nuestra Señora del Rosario (fundado en 1550), pero el espíritu modernizador de principios del siglo pasado , el gobierno demolió el edificio en 1939 y construyó el actual, sede del Ministerio de Comunicaciones y la Red Postal 4-77, no es la construcción más bonita de la capital, pero comunica el progresismo que se vivió en la época. Si quieren ingresar, adentro encontrarán el Museo Postal de Colombia

De haber vivido en la ciudad a principios del Siglo XX, tal vez habrían disfrutado un paseo a Chapinero, en las afueras de la ciudad, y para su comodidad se habría ido en tranvía. Pero la única razón por la que era cómodo era el no tener que caminar, porque como el carro era tirado por mulas, el pasajero dependía de la voluntad de estas para andar, además, tenía que aguantarse el sobre cupo y atenerse a ir colgado del tranvía. Menos mal que hemos progresado, ahora en vez de mulas hay conductores y ahora, por la seguridad del pasajero, el sobre cupo va compacto en los buses, embutido entre puerta y puerta.

De vez en cuando el pasado reaparece para recordarnos que existió, cómo en la Av. Jiménez, cuando durante las obras de Transmilenio en 1998 se encontraron bajo el asfalto los rieles del tranvía, y se tomó la decisión (que hay que aplaudir) de dejarlos a la vista e integrarlos a la construcción de la troncal. Lástima que no sirva de nada recordar que la tarifa de tranvía no cambió en sus 67 años de funcionamiento, porque Transmilenio las sube cada año. Cinco centavos costó siempre el trnavía (incluso durante la depresión del 29).

Volviendo al lugar, la intersección entre la Séptima y la Jiménez, verán a su izquierda al Palacio de la Gobernación, un edificio de estilo neoclásico construido entre 1918 y 1933 que no pasará desapercibidio, el edificio, prestado durante varios años a la Universidad del Rosario, debería ser abierto este año como Palacio de Bellas Artes, no encuentro registros en la prensa sobre si el proyecto ha sido llevado a cabo, lo cierto es que no está abierto al público y debemos conformarnos con ver solo su fachada.





Palacio de la Gobernación



Continuando por la Séptima, encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves a la altura de la Calle 20, a simple vista no dan ganas de entrar, pues parece vieja y descuidada, pero los animo a entrar, la majestuosidad en las columnas y los vitrales demuestran cuan elegante fue alguna vez el sector. Aunque la iglesia existe desde la colonia, la edificación actual fue erigida en 1922, en tiempos del tranvía, después de un devastador temblor que sacudió a Bogotá en 1917.

Y hablando de elegancia, la Carrera Séptima era el epicentro, nada que ver con los bazares y piqueteaderos que encontramos hoy. En la época del tranvía, la Calle Real, como se le conocía, albergaba comercio exclusivo y era el corredor de las procesiones en tiempos del Corpus Christi y los desfiles del 20 de Julio, para los que se decoraban calles y balcones.

La marcha sigue hasta el Teatro Jorge Eliecer Gaitán, construido en 1940 bajo el nombre de Teatro Colombia con una sala de proyección de cine. Hoy, además de ser escenario de obras de teatro, opera y zarzuela, es sede de la Cinemateca Distrital, con funciones diarias a $2.500, por estos días pasan cine ecuatoriano, país invitado de honor en la feria del libro (ver programación).

La caminata la pueden acabar en la Av. Eldorado, visitando La Rebeca (por ahora oculta mientras no acaben las obras de la 26), una escultura que decoró el desaparecido Parque del Centenario, construido en 1883 para conmemorar los cien años del natalicio de Simón Bolivar y en donde el tranvía de la Carrera Séptima acababa, empatando con el tramo de la Carrera 13, que llevaba a Chapinero.
El tranvía se acabó en 1948 con el bogotazo, que trajo fuego y destrucción a muchos edificios construidos en la época. Ahora, no fue el único factor que acabó con las joyas aqruitectonicas de la ciudad, el Hotel Granada por ejemplo, ubicado en donde hoy queda el edificio del Banco de la República "sobrevivió al bogotazo pero no a la tendencia modernista de los 60 y 70. " dice Jav7, usuario del foro sobre edificios desaparecidos en Bogotá de Skyscrapercity.

Antiguo Hotel Granada, Av.Jiménez con Cra. Séptima


Ver Un tranvía llamado progreso en un mapa más grande

Si quieren consultar el mapa, o un informe más completo sobre la historia del tranvía, sugiero estas página, que además tienen un buen archivo fotográfico:

http://www.tramz.com/co/bg/t/ts.html

http://www.museovintage.com/transporte/


Fotografías tomadas de:

http://tinyurl.com/3jxnlr9

http://tinyurl.com/3br6m8p

http://tinyurl.com/6zpnp23

http://tinyurl.com/68l93qt

http://tinyurl.com/6jccw4h

viernes, 18 de marzo de 2011

Sobre las dificultades de tomar un bus

No pase por forastero en Bogotá, pues incluso si usted nació aquí, puede que no conozca aun las maravillas del transporte capitalino, con suerte, después de haber leído este texto no padecerá una crisis nerviosa cuando viva la experiencia de montar en bus.

Primero, antes de tomar el bus ¡Pregunte! ¡Infórmese! Casos he visto de gente que sabe para donde va pero que no sabe dónde queda, es importante hacerse un mapa mental de la ciudad y sus calles, no conocerlas puede marcar una diferencia de hasta media hora entre los recorridos de dos rutas diferentes que tengan un mismo destino. Para mi desdicha, también he visto personas que paran el bus y después de entrevistar al conductor concluyen que la ruta no les sirve (les ruego, nunca hagan eso, no olviden que dentro de un bus hay de 20 a 40 personas impacientes por llegar a su destino).

¿Ya sabe su ruta? Listo, es momento de ubicarse en el paradero (o en cualquier andén, aquí los paraderos son decorativos). Parese a medio metro de la calle y espere su bus ahí, si se acerca mucho correrá el riesgo de ser salpicado o perfumando de smog. Cuando su bus se aproxime, olvídese del frío y prepárese para una experiencia solo comparable a un baño turco. Una vez el bus pare, o disminuya su velocidad, súbase velozmente, no querrá que el vehículo lo arrastre tres cuadras, porque por algún motivo desconocido para mí los conductores en Bogotá suelen tener afán (a menos que sea usted quien esté de afán).

Puede que en este punto ya esté adentro del bus, verifique que su maleta y sus extremidades también lo estén, las puertas muerden. El paso a seguir ahora es pagar, tenga listo el dinero sencillo, son $1400, si tiene un billete de veintemil, aténgase, el conductor le dará el cambio cuando a él le parezca. Sepa también que pagar $2400 para que le devuelvan $1000 no es del todo útil ni del todo práctico.

Si transita en bus por las calles de Bogotá Positiva se dará cuenta que siempre hay turbulencia, que la duración mínima del trayecto es de una hora, que así se esté asfixiando nunca caerán máscaras de oxigeno del techo, que al piloto le importa poco el bienestar de sus pasajeros y que nunca irá sentado. Sin embargo, esté atento a los microgestos de las personas, si se da cuenta que uno de los privilegiados con silla se va a bajar, salte por encima de todos (incluso de la señora de sesentaypico de años que está parada desde que usted se subió), pise al que sea, vuele si es necesario, en otras palabras ¡Acábelos tigre! Asegúre su puesto.

Una vez lista la silla, no se siente, existe en Bogotá un ritual más sagrado que ir a misa: dejar enfriar el puesto... y más vale que lo cumpla si no quiere que lo miren con desagrado, consiste en ubicarse sobre la silla pero no sentarse, si usted es mujer, será como utilizar un baño público, si usted es hombre, será como ser mujer y utilizar un baño público. Una vez considere que el asiento está frío, puede utilizarlo con tranquilidad pues los espíritus malignos se habrán ido de la silla, si pasa el tiempo y el asiento no se enfría, abániquelo con lo que tenga a la mano.

Supongamos que ya se sentó, si mira a su alrededor se dará cuenta que todos los que usted acaba de atropellar para obtener su asiento lo están mirando con odio, incluso la anciana que además tiene un yeso en el brazo. Que no le vaya a pesar la consciencia, está en Bogotá, la gente está acostumbrada a estas muestras de cortesía. Pero si estas palabras no bastan y usted siente remordimiento por haber pisoteado a la señora, ofrézcase a llevarle la cartera, eso curará sus pecados.

Recapitulemos: se sube al bus, se aguanta los huecos en las vías y tolera los olores de la gente por un tiempo hasta que por fin consigue puesto, lo deja enfriarse....y ya llegó a su casa, la dicha de estar sentado dura solo 15 minutos. Identifique su destino diríjase a la puerta pasando otra vez por encima de todos, encontrará un timbre en la parte superior de la puerta, presione con fuerza con tres cuadras de anticipación, es el cálculo perfecto, si lo hace así seguramente parará en el sitio deseado. Salgase rápido, quéjese, pero agradezca a Dios porque pudo haber sido peor: pudo haber sido Transmilenio.


jueves, 28 de octubre de 2010

Estatuas y Monumentos





Tengo en mi poder un libro muy interesante con el inventario de las mejores esculturas de Bogotá. Se llama Bogotá, un museo a cielo abierto de la Alcaldía, publicado en 2008. He estado revisandolo cuidadosamente, pues cada monumento, estatua o escultura tienen una historia, historia que pocos conocen.

La ciudad está llena de bustos y estatuas con placas que tienen nombres que no nos dicen nada...¿Epifanio Garay? ¿Pedro León Trabucchi? ¿Rafael Uribe Uribe? "Y pensar que el propósito de las esculturas es inmortalizar a una persona, hacer que sea recordada" dijo una amiga cuando le comenté. Claro, hay personajes que por su importancia o por ser recientes no necesitan presentación como Simón Bolivar, Jorge Eliecer Gaitán, Jaime Garzón o Luis Carlos Galán, pero poco sabemos sobre sus estatuas . Hay también esculturas, sobre todo de arte moderno, que nos deben explicaciones...¿Qué quiso decir el artista? ¿Por qué las pusieron ahí?

En total, existen más de 700 monumentos y piezas de arte en la ciudad y millones de personas que desconocen (desconocemos) su historia. Espero con estas entradas aclarar dudas sobre algunas de ellas. Y comenzaré con tres:


Francisco de Orellana llegó al Nuevo mundo a los 16 años, en 1527, participó de varias campañas de conquista en el Perú con Francisco Pizarro y refundó Guayaquil en Ecuador. Sin embargo, lo que nos interesa es que descubrió y bautizó el Río Amazonas, pues por esto la Academia Colombiana de Historia organizó la construcción del busto en 1940 y lo ubicó en el Parque Nacional, para conmemorar los 400 años de su descubrimiento.









Minerva, era la diosa romana de la sabiduría, lo que explica que la hayan puesto en la entrada de la Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA) en 1958, dos meses despues de su apertura. El monumento a Minerva fue traido de Italia y su pedestal original era en mármol.



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Dato a propósito: Luis Angel Arango fue el promotor de la construcción de la Biblioteca y gerenciaba el Banco de la República en 1955.
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Estas son las puntas de Bosque Cultural, una escultura de Bernardo Salcedo, que ganó un concurso para decorar la salida de la BLAA en 1997. El autor murió hace tres años, y fue uno de los más importantes
artistas del paísica. He visto pocas obras de él y la única que me ha gustado ha sido esta. Supuestamente el objetivo de la obra era mostrar que "si bien la naturaleza no es cultura, sí lo es el trato que le damos y lo que de ella aprendemos"

viernes, 22 de octubre de 2010

Septimazo



Las películas que he visto esta semana me han gustado. Ayer se entregaron los Premios Macondo, y la ganadora a mejor película fue Retratos en un mar de mentiras, esa y el Vuelco del cangrejo (que representará a Colombia en los Premios Óscar) se proyectan mañana en la cinemateca, aun estan a tiempo de aprovechar la Semana del Cine Colombiano.
Yo no escribo sobre cine, y ya le dediqué una entrada a el evento de esta semana, el tema de esta publicación será el Séptimazo, que conocí hoy cuando salí del teatro.

Recorriendo la Carrera Séptima por el centro se pueden encontrar lugares significativos para la historia de Bogotá y relevantes en la vida urbana actual: la Catedral Primada, CityTv, el Museo del Oro, etc... lo tiene todo, hasta McDonald's.

Todos los viernes, a partir de las 5pm y hasta las 10pm, se cierra el tránsito vehicular en esta calle dando paso a vendedores y artistas que entretienen a los cientos, tal vez miles, de bogotanos que salen a recorrer la Cra. Séptima. Esta tradición no es nueva, data de los cuarenta pero lleva cinco años realizándose periódicamente organizada por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte.



En la Calle Real, como se le llamaba en la época colonial, se encuentran todo tipo de cosas. Vi cuadros a $1000, blusas y camisas a $5000, entre otros. Seguramente no encontrarán una prenda de ropa que marque sus vidas, pero en tiempos de Halloween, se puede considerar comprar ahí... además porque también encuentran pelucas, máscaras y lentes extraños.



Entre los vendedores hay algunos creativos que montaron puestos de juegos de destreza y azar; no cuestan mucho, los premios son buenos, son imposibles de ganar. Otros creativos venden... mejor dicho, si han "perdido" su celular o su Blackberry, pásense por allá, seguro se los ofrecen.

Si quieren entretenerse, verán dibujantes, comediantes y hasta cantantes, con los que pueden interactuar, por unos pesos claro. Si lo suyo es cantar, busquen un karaoke, lo hay. Si lo suyo es pintar, busquen un espacio en el suelo y pinten, les darán monedas. Si lo suyo es el deporte, camine por los 1.6 Kilómetros de vía peatonal esquivando gente y carritos de mazorca. Algo hay para cada tipo de gusto...seguro algo encontrarán del suyo.

martes, 19 de octubre de 2010

SI HAY CINE COLOMBIANO

Estamos en plena Semana del Cine Colombiano, desde hoy y hasta el próximo martes se exhibe en el teatro Jorge Eliecer Gaitán una selección de películas colombianas recientes.
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En el marco de la muestra se entregarán por primera vez los Premios Nacionales de Cine, algo así como los Óscares, organizados por la recién creada Academia Colombiana de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Se premiarán once categorías con la estatuilla Macondo, concebida por el actor Roberto Cano, poco me agrada el diseño de la estatuilla, parece una corona de Miss Universo, sin embargo es lo de menos, lo importante es que la producción actual de cine en el país es tan grande que da para premiaciones.


Una de las categorias de los Premios Macondo es el Premio del Público, y si tienen una favorita ¡Apóyenla! Pueden votar en la página de la guía Vive.In.

Si se perdieron alguno de los largometrajes colombianos estrenados en los últimos dos años; si van poco a cine porque sienten que CineColombia ataca violentamente sus bolsillos; o si simplemente viven ocupados, saquen un tiempito, es gratis. Yo aprovecharé para verme Los Viajes del Viento, El Vuelco del Cangrejo, Contracorriente y Del Amor y otros Demonios, pero estas son solo cuatro de las más de 15 proyecciones que se harán . Consulten la programación completa haciendo click en este vínculo >Secretaría de Cultura.


La Cinemateca Distrital (Teatro Jorge Eliecer Gaitán), sede de la muestra, está en la Cra 7 # 22-47, es un edificio de los años cuarenta recién remodelado que notarán de una.

Para los de Cali, también habrá cine allá, en la Cinemateca La Tertulia, consulten la programación en su grupo de Facebook.

Sitio Oficial: www.mincultura.gov.co/semanadelcine

Imágenes tomadas de:

viernes, 15 de octubre de 2010

Salida Sensacional



Muy contento por las 30 visitas que recibió mi blog y los comentarios de la gente, he decidido proponer otra salida, además, porque les hablaré de una exposición que terminará en un mes. Se trata de la exposición “Sensacional de Diseño Mexicano” que el Museo de Arte del Banco de la República exhibe desde septiembre y hasta el 15 de noviembre.

Un grupo de artistas se dedicó a recopilar imágenes de pancartas, letreros y afiches que un mexicano vería en las calles de su país promocionando eventos o negocios. La exposición resalta la cultura popular mexicana, algo así como el arte pop de Andy Warhol, versión México; no verán las Latas de Sopa Campbell, pero sí muchas imágenes de pasteles, cervezas y pollo (directamente desde restoranes y cantinas); no verán a Marylin Monroe, verán carteles de “mamacitas” que adornan clubes nocturnos, y afiches de luchas y fiestas.


H
ay una sección, mi favorita, con portadas de cómics muy jocosos que prometen más entretenimiento que un capitulo de Laura en América y más drama que Luz Clarita o La Usurpadora. Las publicaciones tienen títulos como: ¡Sin dignidad y a los pies de un canalla!, ¡Mi patrón me embarazó! Y su esposa estaba enterada, y Gózame: Lo hago mejor que mi hermana.


Me entretuve un buen rato y me di cuenta de cuan parecida puede ser la sociedad mexicana a la nuestra, sería interesante ver una exposición similar con estampitas del Niño Jesus del 20 de Julio, con las Chicas Águila o con los perritos que mueven la cabeza en los taxis. Por ahora, los invito a ir, el Museo de Arte del Banco de la República queda en la Calle 11 #4-21 y abre de lunes a sábado de 9:00am a 6:30pm (los martes está cerrado), domingos y festivos de 10:00am a 4:30pm, y lo mejor: es gratis.












Más información en:

jueves, 14 de octubre de 2010

Juan en TC

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El domingo pasado me dirigía a la Biblioteca Luis Ángel Arango, iba en el bus mirando hacia la Torre Colpatria, tan alta, tan única. En un arranque aventurero me bajé del bus quince cuadras antes de mi destino final y realicé una parada técnica en la Torre. Ya había escuchado que se podía subir al último piso y como cargaba mi cámara conmigo, pensé que era la oportunidad perfecta para entrar.

El mirador del edificio más alto del país está abierto al público los fines de semana (y días festivos) de 9:30am a 6:00pm, la entrada se encuentra sobre la carrera séptima por el costado norte del edificio. La entrada cuesta $3.000 y los vale.

Ya con mi boleta, entré al único ascensor que estaba en servicio, me dio algo de fobia, no podía evitar recordar el Hollywood Tower en Disneyworld Florida. Se movió bastante, pero el susto acabó un minuto y medio después, cuando llegué al piso 46 de Colpatria.

Hice un recorrido laberíntico entre pasillos y escaleras para finalmente llegar a la terraza que estaba 3 pisos más arriba. En un principio el lugar me impresionó muy poco, las lozas estaban descuidadas y los andamios para limpiar las ventanas del edificio estaban tirados por ahí, me pareció que el lugar no fue pensado desde un principio para recibir visitas turísticas.

Una vez me asomé por las rejas todo cambió, la vista de la Torre es sencillamente espectacular. Trescientos sesenta grados para ver detalles de Bogotá, por ejemplo, el armónico diseño del cementerio central o la disposición de malla vial. Bajo mi criterio, la mejor vista está al norte y al oriente de la ciudad, sobre la carrera séptima y los cerros. Por desgracia, quien suba por estos días (estos meses… supuestamente hasta marzo) verá la Avenida Eldorado (Calle 26) destruida, la experiencia sería todavía mejor si estuviera lista. Me prometí volver el año que viene, para comprobar que ha valido la pena aguantarme a diario los trancones de esta avenida, y para confirmar que Bogotá se ve más bonita sin las telas verdes de las obras que por el momento abundan.

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