Tengo en mi poder un libro muy interesante con el inventario de las mejores esculturas de Bogotá. Se llama Bogotá, un museo a cielo abierto de la Alcaldía, publicado en 2008. He estado revisandolo cuidadosamente, pues cada monumento, estatua o escultura tienen una historia, historia que pocos conocen.
La ciudad está llena de bustos y estatuas con placas que tienen nombres que no nos dicen nada...¿Epifanio Garay? ¿Pedro León Trabucchi? ¿Rafael Uribe Uribe? "Y pensar que el propósito de las esculturas es inmortalizar a una persona, hacer que sea recordada" dijo una amiga cuando le comenté. Claro, hay personajes que por su importancia o por ser recientes no necesitan presentación como Simón Bolivar, Jorge Eliecer Gaitán, Jaime Garzón o Luis Carlos Galán, pero poco sabemos sobre sus estatuas . Hay también esculturas, sobre todo de arte moderno, que nos deben explicaciones...¿Qué quiso decir el artista? ¿Por qué las pusieron ahí?
En total, existen más de 700 monumentos y piezas de arte en la ciudad y millones de personas que desconocen (desconocemos) su historia. Espero con estas entradas aclarar dudas sobre algunas de ellas. Y comenzaré con tres:
Francisco de Orellana llegó al Nuevo mundo a los 16 años, en 1527, participó de varias campañas de conquista en el Perú con Francisco Pizarro y refundó Guayaquil en Ecuador. Sin embargo, lo que nos interesa es que descubrió y bautizó el Río Amazonas, pues por esto la Academia Colombiana de Historia organizó la construcción del busto en 1940 y lo ubicó en el Parque Nacional, para conmemorar los 400 años de su descubrimiento.


