viernes, 18 de marzo de 2011

Sobre las dificultades de tomar un bus

No pase por forastero en Bogotá, pues incluso si usted nació aquí, puede que no conozca aun las maravillas del transporte capitalino, con suerte, después de haber leído este texto no padecerá una crisis nerviosa cuando viva la experiencia de montar en bus.

Primero, antes de tomar el bus ¡Pregunte! ¡Infórmese! Casos he visto de gente que sabe para donde va pero que no sabe dónde queda, es importante hacerse un mapa mental de la ciudad y sus calles, no conocerlas puede marcar una diferencia de hasta media hora entre los recorridos de dos rutas diferentes que tengan un mismo destino. Para mi desdicha, también he visto personas que paran el bus y después de entrevistar al conductor concluyen que la ruta no les sirve (les ruego, nunca hagan eso, no olviden que dentro de un bus hay de 20 a 40 personas impacientes por llegar a su destino).

¿Ya sabe su ruta? Listo, es momento de ubicarse en el paradero (o en cualquier andén, aquí los paraderos son decorativos). Parese a medio metro de la calle y espere su bus ahí, si se acerca mucho correrá el riesgo de ser salpicado o perfumando de smog. Cuando su bus se aproxime, olvídese del frío y prepárese para una experiencia solo comparable a un baño turco. Una vez el bus pare, o disminuya su velocidad, súbase velozmente, no querrá que el vehículo lo arrastre tres cuadras, porque por algún motivo desconocido para mí los conductores en Bogotá suelen tener afán (a menos que sea usted quien esté de afán).

Puede que en este punto ya esté adentro del bus, verifique que su maleta y sus extremidades también lo estén, las puertas muerden. El paso a seguir ahora es pagar, tenga listo el dinero sencillo, son $1400, si tiene un billete de veintemil, aténgase, el conductor le dará el cambio cuando a él le parezca. Sepa también que pagar $2400 para que le devuelvan $1000 no es del todo útil ni del todo práctico.

Si transita en bus por las calles de Bogotá Positiva se dará cuenta que siempre hay turbulencia, que la duración mínima del trayecto es de una hora, que así se esté asfixiando nunca caerán máscaras de oxigeno del techo, que al piloto le importa poco el bienestar de sus pasajeros y que nunca irá sentado. Sin embargo, esté atento a los microgestos de las personas, si se da cuenta que uno de los privilegiados con silla se va a bajar, salte por encima de todos (incluso de la señora de sesentaypico de años que está parada desde que usted se subió), pise al que sea, vuele si es necesario, en otras palabras ¡Acábelos tigre! Asegúre su puesto.

Una vez lista la silla, no se siente, existe en Bogotá un ritual más sagrado que ir a misa: dejar enfriar el puesto... y más vale que lo cumpla si no quiere que lo miren con desagrado, consiste en ubicarse sobre la silla pero no sentarse, si usted es mujer, será como utilizar un baño público, si usted es hombre, será como ser mujer y utilizar un baño público. Una vez considere que el asiento está frío, puede utilizarlo con tranquilidad pues los espíritus malignos se habrán ido de la silla, si pasa el tiempo y el asiento no se enfría, abániquelo con lo que tenga a la mano.

Supongamos que ya se sentó, si mira a su alrededor se dará cuenta que todos los que usted acaba de atropellar para obtener su asiento lo están mirando con odio, incluso la anciana que además tiene un yeso en el brazo. Que no le vaya a pesar la consciencia, está en Bogotá, la gente está acostumbrada a estas muestras de cortesía. Pero si estas palabras no bastan y usted siente remordimiento por haber pisoteado a la señora, ofrézcase a llevarle la cartera, eso curará sus pecados.

Recapitulemos: se sube al bus, se aguanta los huecos en las vías y tolera los olores de la gente por un tiempo hasta que por fin consigue puesto, lo deja enfriarse....y ya llegó a su casa, la dicha de estar sentado dura solo 15 minutos. Identifique su destino diríjase a la puerta pasando otra vez por encima de todos, encontrará un timbre en la parte superior de la puerta, presione con fuerza con tres cuadras de anticipación, es el cálculo perfecto, si lo hace así seguramente parará en el sitio deseado. Salgase rápido, quéjese, pero agradezca a Dios porque pudo haber sido peor: pudo haber sido Transmilenio.